Crónicas de la vieja pizarra

Escuelas y maestros: semblanzas históricas de la educación en Aragón

(Zaragoza, Doce Robles, 2017)

Presentación: lunes, 16 de octubre, 19:30h. Biblioteca de Aragón

 

 

 

Dedicatoria

 

 

A Jorge Domínguez Lapeña

Se cumplen treinta años desde que la vida me colocó a este lado de los pupitres y empecé a «dictar dictados». Para celebrarlo, quiero dedicar estas Crónicas de la vieja pizarra a los alumnos con quienes he compartido tres décadas de palabras, entendimientos y sueños. Como no puedo escribir aquí el nombre de todos ellos, escribo el de Jorge, sabiendo que se sentirán en él mencionados

 

Delantal

Se recogen en este libro las sesenta y cinco columnas que han visto la luz desde octubre de 2013 hasta junio de 2017 en la sección «De escuelas & maestros» de «Heraldo Escolar», el suplemento de educación de Heraldo de Aragón. Ni Lucía Serrano, coordinadora del suplemento, ni yo mismo podíamos imaginar que esta colaboración nos llevaría tan lejos. Escribir en el Escolar de Heraldo me ha permitido gozar de un enorme privilegio: llegar directamente al corazón de las escuelas aragonesas. Durante estos cuatro años he intentado contar un cuento —a veces varios— con dos mil quinientos caracteres, letra arriba, letra abajo. No siempre ha sido fácil, pero en todas las ocasiones me ha resultado muy grato porque necesitamos contarnos que hubo maestros cultos, que publicaron libros, dictaron conferencias, escribieron frecuentemente en la prensa, salieron al extranjero con el propósito de conocer los sistemas educativos de otros países y, algunos, pagaron un precio muy alto por su compromiso con la construcción de una sociedad más justa.

Cuando había publicado más de sesenta columnas valoré la posibilidad de reunirlas en un libro, una suerte de diccionario como el que, tantas veces, yo hubiera querido consultar. Las biografías de estos maestros y las breves crónicas sobre iniciativas como las Misiones Pedagógicas, la imprenta Freinet, las colonias y las cantinas escolares o la graduación de la enseñanza, nos permiten asomarnos a una época concreta de nuestra historia. Así desfilan por estas páginas las carencias de las escuelas y de la formación del magisterio durante el siglo XIX, la modernización pedagógica y cultural del primer tercio del siglo XX, la ilusión compartida por muchos maestros durante la II República, el drama que fue, se mire desde donde se mire, la Guerra Civil o la dureza de la dictadura del general Franco que, como cantó el poeta Celso Emilio Ferreiro, sumió al país en «la longa noite de pedra»… En el fondo de estas columnas late la historia de Aragón porque analizar la escuela es, en realidad, analizar la sociedad de cada momento.

Quiero terminar esta breve introducción agradeciendo a Javier Lafuente, editor de Doce Robles, la paciencia con la que ha atendido mis dudas y mis sugerencias durante la gestación de este libro. Él ha hecho que todo sea muy fácil. A las muchas deudas que en los últimos veinticinco años he contraído con José María Hernández Díaz, añadiré ahora la amable presentación que ha escrito para Crónicas de la vieja pizarra. El profesor Hernández Díaz es para mí un referente personal e intelectual por el rigor de sus investigaciones, por su gozosa dedicación a la docencia y por su labor como director de dos publicaciones imprescindibles en nuestro ámbito: Historia de la Educación. Revista Interuniversitaria y Aula. Revista de Pedagogía de la Universidad de Salamanca. Por si esto fuera poco, un día me confesó que, después de su pasión por la Unión Deportiva Salamanca, es un seguidor zaragocista porque cuando era niño y compartía patio de recreo con Vicente Del Bosque, en nuestros años magníficos, era muy difícil no ser del Real Zaragoza.

 

Víctor Juan